Un día en la escuela

Existe una linda tradición en Suiza en la que los niños de último año de pre-escolar tienen la posibilidad de conocer a sus maestras y escuela, unas cuantas semanas antes de comenzar el nuevo ciclo lectivo. 

Visita al futuro colegio

Hace un par de semanas le tocó a la clase de Matteo. Con bastante anticipación, como es normal en este país, Matteo recibió una carta, dirigida a él, donde sus futuras maestras lo invitaban a pasar una tarde juntos. Ellas los irían a buscar al jardín y juntos caminarían hasta la escuela, donde pasarían unas horas juntos. Y podían llevar sus futuras mochilas. Todo un acontecimiento. Principalmente por el lado de las mochilas.

 Las Mochilas

Claro que al ser una tradición que se repite año tras año, no nos tocó desprevenidos. Sabíamos que ese día llegaría y tener lista la “famosa y futura mochila”. Y aquí hago un gran paréntesis en mi texto y les cuento cuán importante es este tema. No logro tener en claro si es por ser extranjera o qué, pero continúo sin entender porque son estas mochilas “monstruos” tan importantes por aquí.  A ver si me explico mejor:

 ·         A pesar de ser súper ergonómicas, que están cuidadas al detalle para no dañar la espalda de los niños, siguen siendo muy grandes para el tamaño de ellos

·         Las marcas más utilizadas y vendidas cuestan muchísimo dinero. Rondan los EUR 250-350.

·         Si bien incluyen cartuchera completa con todo lo necesario, mochila para deporte y etui, siguen sobrevaloradas desde mi punto de vista.

 Y lo que me alucina es que las llevan VACÍAS. 

 Así es! En Suiza, la escuela le entrega a cada niño cuadernos, libros, cartuchera, carpeta para los deberes, fotocopias y libro de comunicaciones. Exactamente todo lo que los niños precisan. Y, exceptuando el libro de comunicaciones y la carpeta de deberes (con máximo, una o dos hojas), el resto queda en el colegio. Es por ello que sigo sin comprender el empecinamiento en mandarlos con semejantes mochilas.

 Qué si Matteo tiene una?  Claro, puedo no estar de acuerdo o no encontrarle el sentido, pero no puedo negarle a Matteo tener la suya.

Como me dijo mi hermana, pagas una mochila carísima, pero te ahorras todo el dinero que tendrías que gastar en útiles escolares. No me quejo, simplemente yo no comprender J

 Retomando el tema de la visita a la escuela

 Me quedo con la sonrisa, literalmente, de oreja a oreja, con la que salió por la puerta cuando termino la visita. Su cara me trasmitió alegría, me dio muchísima tranquilidad y supe que estábamos haciendo lo correcto.

Quedó impresionado con sus maestras, tranquilo que puede equivocarse y hacer errores, porque este era un tema que lo mantenía en vilo y le sorprendió que casi no hayan juguetes en el aula. Algo que para nosotros adultos es normal, pero ante los ojos de los niños y en su mundo, son cambios remarcables. Esas son las cosas que dejamos de ver, esas cosas que solo ven ellos y nosotros no lo logramos hacer.

Esa tarde estuvo de lo más mimoso, buscando mi cercanía, dándome besos y abrazos a toda hora. Al anochecer me dijo: mami, hoy fue un día raro, muy raro. Estoy un poco confundido. Tantas cosas, primero ir al jardín con la otra mochila, después con otras maestras a la escuela, hacer unas actividades allá, después ir a tomar un helado con vos y luego Diego en casa (un amiguito). Tengo un poco un “durcheinander” (confusión). Claro, hijo mío, son muchos cambios que se aproximan e incluyen temores, dudas, incertidumbre.

 Él está por embarcar en una nueva aventura que durará muchos años. Una aventura que lo llevarán a crecer, a madurar, donde terminará de desarrollar su personalidad, donde ocupará un lugar determinado en un nuevo grupo, donde conocerá a nuevas personas, nuevos amigos. Donde la vida le tendrá deparada muchas sorpresas.

 

 

 

Aprendiendo a ahorrar

Hoy publiqué un par de videos en mi cuenta de Instagram sobre la importancia del ahorro en los niños, del valor del dinero y la toma de consciencia sobre su uso. La verdad es que muchas me preguntan cómo lo hicimos, así que me explayaré un poquito más al respecto en este mini-post.

Hace un tiempo aún que el tema dinero es muy importante en casa. El aprender el precio de los productos del supermercado, de los juguetes que nos gustan, etc está presente en nuestras charlas a diario. Pero como enseñarles a diferenciar entre caro y barato, entre mucho y poco dinero. Entre para que ahorrar y en que gastar. Para nosotros, los adultos, tarea diaria, la de comparar precios, que comprar, cuando ahorrar o en qué invertir. Pero transmitirles a los niños el valor del dinero, algo tan subjetivo y tan abstracto para ellos, me llevó charlas con otras madres, a leer varios libros y artículos al respecto.

Por eso cuando llegó a mis manos el video de una mamá española explicando la posibilidad de enseñarles a ahorrar para tres objetivos diferentes, me pareció super adecuado para nuestra situación.

Nos pusimos manos a la obra, buscamos frascos viejos de mermelada, los pintamos con spray, le pegamos una cinta de papel en la cual escribimos el objetivo y voilá, a ahorrar!

Les cuento, se precisan tres alcancías (que pueden hacer, como en nuestro caso, con frascos viejos, o las pueden conseguir, comprar, etc).

  • Alcancía 1: Es para su uso diario, semanal o cómo quiera disponerlo. Es el equivalente al dinero que tenemos en la billetera y pueden administrarlo o gastarlo a su parecer. Si se tiene el dinero suficiente, se puede usar. Por ejemplo, para comprarse una revista, figuritas o lo que se le ocurra. También lo puede ahorrar y comprarse algo de más valor. Es decisión de cada niño.
  • Alcancía 2: Esta alcancía es la del ahorro a largo plazo. Se establece un objetivo de ahorro y para tenerlo presente, se puede escribir en la misma alcancía, sea en la tapa o como en nuestro caso, en una cinta de papel pegada sobre el frente del frasco. Puede tratarse de algo grande, que cueste cierto dinero y que el niño desee. En el caso de Matteo, eligió ahorrar para comprarse un Lego de hace un par de años y que cuesta un dineral. Esta alcancía no puede abrirse hasta obtener el dinero para el objetivo.
  • Alcancía 3: Esta es la que más me gusta y lo que me llamó más la atención del video. Para esta alcancía el niño puede elegir a quién o que entidad quiere donar el dinero que se ahorrará en ella. En nuestro caso, eligió donársela a los científicos e investigadores que están intentando descubrir nuevos remedios y vacunas para las enfermedades que tienen algunos niños.

En resumen, la idea es que de la mensualidad o paga semanal (esta es la opción nuestra), vaya un determinado porcentaje a la alcancía 1, otro a la 2 y otro monto a la 3. No hemos determinado aún cuál será el porcentaje pero lo haremos en breve.

TIP: Cuando estén en un negocio y tu hijo/a te pida que le compres algo y que luego te dará el dinero al llegar a casa, decile que no. Es importante no enseñarles desde tan pequeños el sentido del crédito. Es mejor explicarles que pueden comprarlo cuando tengan el dinero para tal fin. Que si en ese momento no lo tiene, deberá esperar a contar con ello. Lo sé, todos ya lo hicimos así, pero nunca es tarde para re-educarlos! Son muy pequeños y son súper flexibles.

A una gran mujer

Este post es especial. No voy a hablar de crianza, ni de viajes, ni de decoración. Este texto se lo dedico exclusivamente a una gran mujer, mi gran referente, mi abuela Lala.

Mis abuelos, Lala y Lalo, como siempre, presentes, en mi cumple de 9.

Mi abuela Lala

en realidad, se llamaba Aurelia (de origen latino, significado: dorada y resplandeciente). Nombre que heredó mi hija Malena. Mi abuela Lala se convirtió en Lala cuando nació mi primo mayor. Hasta ese momento era, simplemente, Aurelia, nombre que le eligió su madrina. Aurelia nació en una aldea de Galicia, cerca de Coruña, en el añ0 1920. La segunda de trece hermanos. Este año cumpliría 99, pero partió de este mundo a los 96 años, diez meses y doce días. Exactamente, un 14 de junio de 2017. Un día como hoy. Es por ello que quiero recordarla hoy y compartir con ustedes un poco más de esta mujer fuerte, tenaz, con grandes valores y a quien admiro profundamente. De quien tanto he aprendido. A quien quiero parecerme, aunque sea, un poquito.

Mi abuela en Mar del Plata en los años ’40

Corrían tiempos difíciles en España, principalmente en Galicia. Mi abuela tomaba clases de costura en Betanzos y se ocupada de cuidar de sus hermanos más pequeños, mientras sus padres y su hermana mayor, Esperanza, trabajaban en el campo. Cuando la situación empeoró, los padres le dieron a elegir, o comenzaba a trabajar con ellos en el campo o tendría que embarcarse a Argentina, a casa de unos tíos, a quienes no había visto en su vida. Aurelia no lo dudó, iría a ese país del que tanta gente hablaba maravillas, una tierra prometedora, llena de esperanzas, donde comenzar su vida lejos de su tierra. Ese país que no podía ni siquiera ubicar en el mapa, a casas de esos tíos que no conocía. 40 días de travesía en barco, junto a un conocido de la familia, desconocido para ella, no la detuvieron. Era demasiado joven e inocente para medir siquiera los riesgos que ello implicaba.

Lamentablemente poco sé de la travesía en altamar. Solo sé, que cuando llegó a Buenos Aires, no había nadie esperándola. Estuvo cuatro horas sentada en el puerto esperando a que alguien la recogiese. No puedo ni quiero imaginarme el miedo que habrá pasado, la desolación, las dudas que le habrán surgido en ese momento. Con solo quince años, con una inocencia impensada para nosotros. Una inocencia desconocida por nosotros.

Sus primeros años en Argentina no fueron fáciles. Tuvo que trabajar muy duro para poder hacer su camino. Sufrió desencuentros, desengaños, malos momentos, soledad. Lo mismo que por su familia durante la guerra civil española. Cosía incansablemente ropa para su familia, que mandaba en bolsas viejas para que nadie sospechase de que se trataba de ropa nueva. A los 24 años se casó con mi abuelo Lalo (quien hasta convertirse en Lalo era Alberto). Abrió su propia peluquería, donde trabajó sin cesar. También fue modista, de las buenas. Tuvo dos hijos, sola y lejos de casa, como tantas de nosotras, pero hace más de setenta años. No contaba con el soporte y ayuda que tenemos nosotras, ni la información al alcance de la mano, y mucho menos, con estudios. Pero hizo un excelente trabajo como madre y trabajadora. Fue una gran amiga, una gran madre, una gran mujer.

Tuvo seis nietos. Cuando mis padres decidieron mudarse a Rio Negro, en el año 1986, mis abuelos nos extrañaron tanto, que decidieron dejar la capital y mudarse a la Patagonia para tenernos cerca. Y ¡que suerte tuvimos de haberlos disfrutado tanto!

Matteo en el Campo de la casa materna de mi abuela, en Cos, Galicia.

Podría hablar sobre lo dura que fue su vida, sobre las cosas que le tocaron vivir, etc. Pero prefiero hacerlo desde mis recuerdos y no de lo que me contaron sobre ella. Porque son esas vivencias las que atesoro en mi mente, en mis recuerdos, en mi corazón. Mi vida esta marcada por ella. Mucho de lo que soy, lo soy gracias a ella. Reflexionando sobre muchas decisiones de mi vida me hacen dar cuenta que sigo sus pasos, que son sus huellas las que marcan mi camino. Yo volví a su país, a su tierra y me quedé en su continente.

Mi abuela con nosotras tres, en Río Negro, en 1988.

Recuerdo su patio con flores, rayitos de sol a doquier, geranios, aloe vera, nuestras charlas bajo el parral en verano, su máquina de coser, sus sábanas con un perfume inconfundible (que me trasladan a los momentos mas lindos de la vida, la infancia y su inocencia). Viajes en colectivo, paseos en la plaza, tardes de cine y visitas al kiosco. Sus fideos con manteca, su salsa de tomate, su pollo al limón, sus mates (soy tan matera gracias a esta galleguita hermosa que me transmitió esta tradición tan bonita), sus ojos claros, únicos. Su amor propio, su coquetería, porque era tan coqueta, tan presumida. Y la razón que tenía.

Nosotras tres con nuestra gran abuela

Cuando conocí y pisé su tierra por primera vez, en el añ0 2016, un remolino de sentimientos se apoderaron de mí. De mis ojos brotaron lágrimas, en mi corazón, sentimientos encontrados. No puedo explicarlo, pero el estar allí, en esa tierra tan poderosa, tan mía, tierra de mis raíces, me dí cuenta de que hay mucho más de mí en ella de lo que creía. Me invadieron sensaciones muy fuertes. Fueron días mágicos, de introspección. Me sentí mucho más unida a ella, a su pasado, a su vida, a su tierra, a su familia, a sus comienzos, a mis raíces, a mi pasado.

Bautismo de Matteo.

Dicen que las gallegas son medias brujas (cosa que aprendí cuando estuve allí). Mi abuela no era la excepción. Quien la conoció sabe perfectamente a lo que me refiero. Y aquí les demostraré cuan cierto era esto. En febrero de 2017 me llama mi mamá una tarde y me dice, la abuela dice que viene la nena en camino. En ese momento no existían planes de otro hijo. A fines de febrero, principio de marzo quedé embarazada. De una nena. Cuando supe que era nena, decidí darle a mi hija la posibilidad de llevar el nombre de la mujer a quien más admiro. Para mí, que Malena se llame Aurelia me llena de orgullo y siento que algo de ella sigue presente en nuestras vidas.

Nuestra última Foto juntas. Desgarrada de dolor con la certeza de saber que era nuestro último abrazo, nuestro último momento juntarás.

No pude despedirme de ella como hubiese querido. Fuí muy cobarde. Cuando su salud empeoró drásticamente, tuve la posibilidad de viajar a Argentina sola, en un viaje relámpago. Tenía la reserva hecha, pero un miedo interior me paralizó. No viaje. No me animé a dejar a Matteo solo y cruzar el Atlantico. ¿Si me lo recrimino? A veces. Otras veces, pienso que en fondo fue una manera de guardarla en mi memoria como en esa última foto juntas. En sus últimos meses empeoró mucho, me costaba reconocerla en las fotos. Lloré mis mares de lágrimas durante esos días, me arrepentí miles de veces, me perdoné otro centenar. Le escribí una carta de 10 páginas que le hice leer a mi mamá. Le dije hasta el cansancio lo que la adoré, lo que la adoro. Ella lo sabe, y es todo lo que a mí me vale. Matteo la recuerda, me habla de ella con una naturalidad increíble. La lloró a la par mía, a la par de mis hermanas, de mi madre. Mi abuela se fue, partió, como correspondía a su edad y cómo es la ley de la vida, pero sigue presente en nosotros. La siento a mi lado ( y ella se encarga de que así sea). Eso es todo lo que importa. Sentirla cerca. Su impronta sigue y seguirá presente en nuestras vidas. Sus enseñanzas, sus valores. Su amor también. Y eso es todo lo que cuenta y lo que vale.

Reciclando muebles

Siempre me gustó decorar y re decorar, cambiar y montar y desmontar muebles. Me gusta ir cambiando el aspecto del lugar donde vivo. Me gusta otorgarle una nueva mirada, una nueva personalidad. Mis muebles sufren mi variedad en los gustos, las tendencias, mis búsquedas en Pinterest y por supuesto, padecen también mis cambios hormonales. Creo que mi familia también, pero de eso no vamos a hablar ahora.

Shabby Chic

Hace un par de años hice un curso de Shabby Chic, donde aprendí a darle ese toque romántico a los muebles viejos. Mi primer reciclado fue un baúl viejo que compré en un Brocki (una casa de compra venta de segunda mano que tiene sucursales en toda Suiza). Cuando me presenté al curso recuerdo a la perfección la cara de la profesora. No hacía falta que dijiese nada, su mirada lo decía todo. No me molestó, yo estaba convencida que era exactamente ese mueble el que quería pintar. El curso duró todo el día, desde las nueve de la mañana de un sábado hasta las seis de la tarde. Eramos cuatro personas, algunas trabajando en muebles pequeños, mi amiga en una cómoda enorme y yo tan feliz con mi baúl. Fue mi primer reciclado, mi primer Shabby Chic y la verdad que el resultado superó mi expectativa (pero por sobre todo la de la profesora que no paraba de decirme de lo sorprendida que estaba). Desde ese día ocupa un lugar muy importante en la entrada de casa, es donde guardamos todos los zapatos (y son muchos, teniendo una hermana que los hace). Son ya varias las visitas que me preguntan donde lo compré (y pocos se creen que lo hice yo)

Ikea Hacks

Y ni les cuento desde que descubrí todas las posibilidades de “hackear” los muebles de Ikea. En la mayoría de los casos, quedan irreconocibles. Uno de los grandes hackeados de Ikea son sus cocinas Duktig. https://www.ikea.com/ch/de/catalog/products/60319972/?_ga=2.90216154.1319271447.1559812647-630675617.1558358453 Como nos habíamos propuesto reciclarle una de estas cocinas a Malena y el día anterior a enterarme que estaba embarazada de ella había vendido la cocina de Matteo, nos tocó comprarla de nuevo.

Como nombré anteriormente, Pinterest (www.pinterest.com) es mi fuente de inspiración (y la de tantas personas más). Admiro la creatividad (sin límites) y las manos talentosas. No pertenezco a ninguno de estos grupos. Siempre fuí bastante mala con las manualidades (en parte por mi poca paciencia). Pero tengo un marido que cuenta con ambas cualidades. Somos un buen equipo. Yo busco las ideas, consigo los materiales y pinto. Del resto se ocupa él. Desde hace una semana que estamos trabajando en nuestros ratos libres en este proyecto (que lo precederá hacer nuestras propias baldosas para nuestra terraza con motivos, idea que por supuesto no es mía). Aún queda por terminar pero les comparto como va quedando.

Las terminaciones doradas las hicimos con un Spray. No lo recomiendo, se salta.

La pintura que siempre usamos para pintar los muebles de los chicos es de Oecoplan (www.bauundhobby.ch). Otro ejemplo:

Esta estantería era un viejo aparador de cocina, hoy una mini biblioteca.

¿Son de reciclar muebles? ¿Les gusta?

En los días de sol…

En países como este, donde el buen tiempo no abunda, donde los días de calor y sol se cuentan en pocas decenas, las personas solemos tener el nivel de la vitamina D por el suelo.

Y se siente. Se siente física y emocionalmente

Lo cual nos lleva a buscar desesperadamente disfrutar del buen tiempo en cuanto un rayo de sol asoma por nuestra ventana. Tenemos una necesidad alta de buen tiempo. Lo cual me lleva a pensar en lo paradójica que puede ser la vida. Me crié en una región donde casi nunca llueve. Bastante lejos de aquí, en el norte de la Patagonia. Donde el cielo es azul, no celeste. Ese azul intenso, esa carencia de nubes. Es azul entrañable. En ese rincón de la tierra, donde la lluvia casi no existe, la gente no tiene paraguas, ni botas de lluvia.

En verano, hay tormentas. Tormentas que llegan después de varios días de calor infernal, para, por un par de horas, aliviar, descongestionar. Son tormentas con aroma a campo, a tierra húmeda. Tormentas que se hacen escuchar, tormentas de verano.

Por eso, cuando vivía tan lejos de acá, me encantaba la lluvia, tenía ese algo especial que solo se aprecia cuando escasea. Ahora, que vivo en un lugar de la tierra donde las precipitaciones son moneda corriente, es el sol intenso y el cielo azul lo que extraño y lo que aprendí a valorar.

Imagen de las “bardas” a orillas del Río Negro.

Ese sol que se hace desear

En Suiza, cuando brilla el sol y comienza el calorcito, sobre todo, cuando es fin de semana o feriado, tendemos a querer hacer tantas cosas que ó tenemos pendientes, ó porque solo se pueden hacer con buen tiempo, ó simplemente porque queremos aprovecharlo y recargar un poco de vitamina D, que terminamos colapsados y sobrecargados. Al igual que los sitios públicos donde se puede disfrutar de la naturaleza, como ríos, lagos, piscinas, campings, etc. No hay lugar en las pocas heladerías que existen ni en los cafés, las terrazas de los restaurantes están llenas, ni queda carne en los supermercados para la parrilla. Ni hablar de quien se anime a viajar en dirección sur y quiera cruzar el Gotardo. Le esperan varias horas en el coche, parados.

Este fin de semana harán temperaturas veraniegas. Oscilaran los 30 grados. Y tenemos visita, de nuestros entrañables amigos de Múnich. Queremos pasar con ellos unas cuantas horas al aire libre, en buena compañía. Por eso le mandé varias opciones a mi amiga para que elija. Y las comparto con ustedes, quienes estén por esta zona, por si les interesa. También les agradezco recomendaciones para tener en cuenta. Aquí mis propuestas para un sábado de calor con niños:

  • La Isla de Mainau (en el Lago de Constanza, o Bodensee, del lado alemán), también conocida como la isla de las flores. Como su nombre lo dice, es una isla compuesta por varias héctareas con flores, árboles y plantas de todas partes del mundo. Fuimos un par de veces y nos encanta. En la isla se puede acceder a un castillo y a un criadero de mariposas. Cuenta con un parque de juegos a lo grande para los pequeños. Abre desde el amanecer hasta el ocaso. El precio por adulto es de EUR 21.50 y de los niños hasta los doce, gratis. El parking tiene un costo de EUR 5, que se abona en la entrada.
Matteo a orillas del Bodensee https://www.mainau.de/de
  • Allensbach (también en la región del Bodensee, del lado alemán a 15 minutos de Konstanz) Es un parque de animales (Tierpark) en medio del bosque. Hay osos, jabalíes, pavos reales, cabras, gallinas, ciervos, etc. Se puede alimentar a los animales (lo cual es siempre un highlight para los nenes). Hay un parque de juegos, toboganes gigantes, camas elásticas, restaurant, paseo por el parque en tren, go carts, posibilidad de hacer tu propio asado (cuenta con parrillas al lado del estanque). La entrada para adultos es de EUR 10, Niños de 3 a 14 EUR 8. Se puede aparcar gratuitamente en su entrada.
Alimentando a los animales en el Wild-und Freizeitpark Allensbach https://www.wildundfreizeitpark.de/
  • Hacer un recorrido en catamarán por el río Rin. Tomarnos un súper helado en la Gelatería Micheangelo en Rüdlingen (helados italianos artesanales deliciosos, los sabores varían de un día para el otro). Seguido por un paseo a orillas del río, donde Matteo puede llevar su red de pesca y pasar junto a su amigo unas horas disfrutando y descubriendo la naturaleza. También se puede incluir una visita al Naturzentrum Thurauen en Flaach (abierto de 13 a 17 hs). Tiene un pequeño circuito en la selva que es lo que más disfrutan los niños, con la posibilidad de descubrir animales escondidos en la maleza. Precio CHF 7 adultos, Familias CHF 15 (niños menores de 6 gratis). Cena en la granja Lindenhof, en Buchberg. Un lugar increíble en la cima de una colina, con unas vistas impresionantes. El destacado para los nenes, un gran parque de juegos y animales. Para los adultos, la parrilla.
En Lindenhof, Buchberg https://lindenhof-sh.com/
  • Parque de animales Arth Goldau, que cuenta con una cantidad impresionante de animales (zorros, lechuzas, reptiles, anfibios, etc). Está abierto los 365 días del año. Precio: CHF 18 adultos, CHF 8 niños de 6 a 16 años. (https://www.tierpark.ch/

Son de planear muchas cosas los días de sol y calor? Sienten que no llegan a hacer todo lo que les gustaría? Comenzaron a apreciar los días soleados mucho más que antes?

Criar entre dos culturas

es uno de los mayores retos que se nos presentan a los padres de niños biculturales. Principalmente cuando se trata de culturas diferentes.

El emigrar require de aprender a adaptarse e integrarse en una nueva cultura. De formar parte de ella y en caso de ser posible, inclusive y muy recomendado, es sentirse parte. Para lograrlo, en algunas ocasiones toca dejar de lado muchos prejuicios, en otros ser abierto a situaciones nuevas y brindarle una oportunidad a aquello que no conozco. Mis humildes tips para quienes estén pensando en emigrar, o para quienes estén recién llegados a un nuevo destino. Pero como este post es sobre la crianza en otro país, dejo este tema para otro día.

Cuando llega el momento

de criar a nuestros hijos lejos de casa, nos atormenta la incertidumbre de como lograr un ensamble justo que les permita absorber lo mejor de cada cultura. En nuestro caso, lo vamos intentando a medida que ellos crecen, dejando muchas veces que fluyan las situaciones y siempre, respetando tradiciones y costumbres que creemos importantes transmitir. 

Para ello

hacemos un mix costumbres suizas y argentinas (aunque procuramos respetar las locales) y agregarles, en la medida necesaria, una pizca de las arraigadas. El ejemplo más claro es la hora de la cena. Con Mitja nos comprometimos a encontrar un horario que se ajuste entre el típico de cena en Suiza y el que nos quede bien a nosotros como familia. Así que, si bien cenamos un poquito más tarde que una familia local, seguimos dentro de los márgenes aceptables aquí. La flexibilidad est una constante en nuestras vidas (no queda otra cuando hay tanta mezcla involucradas) y muchas veces terminamos cenando a la hora que se pueda. Pero que sería de las familias si no existiese la posibilidad de cambiar las reglas y adaptarse a las circunstancias?

Papa Noel vs. el Niño Jesús (Christkindli)

Pino de navidad natural con velas de cera que se encienden para acompañar la velada, mientras se lee el pasaje de la biblia del nacimiento de Jesús (tradición familiar).

Cuando nació Matteo y celebramos nuestra primer Navidad como familia conformada, nos cuestionamos quién traería los regalos (hasta ese momento no había sido necesario semejante planteo). Por un lado, en mi país, Argentina, es Papa Noel el encargado de traer, a las doce de la noche, los regalos. En Suiza es el niño Jesús (como era antiguamente en Argentina) y por supuesto, no a las doce de la noche, sino en algún momento de la velada. Pero decidimos que como aquí vivimos, será el Niño Jesús quien traiga los regalos a esta casa. Y le explicamos a nuestros pequeños que, como el mundo es tan grande y hay tantos niños en él, el pobre Niño Jesús no alcanzaría con todo, por lo que las tareas son repartidas por continentes, y en Argentina cuenta con la ayuda de un señor mayor, con barba blanca y traje rojo, que su risa puede asustar a más de uno (ante la eventualidad que alguna vez decidamos pasar las fiestas por aquellas latitudes).

Pero siempre existe la excepción a la regla

Matteo disfrutando de una tradición presente en nuestra vida diaria, el mate. En este caso, tereré o mate con jugo, como él lo llama

Existe una tradición a la que no podría renunciar. Ni quiero. Al mate. Mi abuela Aurelia, Lala para nosotros, gallega, quien con quince años llegó sola a Argentina, era una gran cebadora de mate. Debía yo tener cinco o seis años cuando comencé a tomar mate (dulce, por supuesto) con ella. En casa no se tomaba mate. Por lo tanto esa hermosa costumbre (y con un significado tan bonito) la adquirí en casa de mis abuelos, uno de esos lugares que permanecen en el recuerdo de uno, intacto,al igual que sus olores, sus colores, sus matices. Lugares que saben a felicidad, que saben de felicidad. Lugares donde uno fue feliz.

Tomo mate a diario, normalmente sola (estoy tan acostumbrada a hacerlo así que cuando me toca esperar, me impaciento). Es una costumbre tan presente en mi rutina que cuando Matteo era muy pequeño, fuimos a celebrar el día de la madre al bosque juntos con unos entrañables amigos, y de pronto aparece Matteo con un “mate” confeccionado por él (un palito dentro de un vaso) y me dijo: mate para mamá. Imagínense. Me derretí. Y a pesar de que nunca intenté imponer esta tradición en casa, Matteo toma tereré y de hecho, él mismo me invita a que tomemos juntos y ceba él. Costumbres que se transmiten. Costumbres que no se pierden. Que permanecen.

Pero muchas veces

se tratan de costumbres y tradiciones más fuertes (por ejemplo, temas religiosos). Creo fervientemente que no es necesario dejar de lado las creencias de uno, siempre y cuando no afecten el desarrollo y la vida social de nuestros hijos en sus países de nacimiento o crianza. Es importante transmitírselas de una manera que ellos puedan gestionarlas sin que ello interfiera en su crecimiento e integración.

La ventaja que contamos las familias biculturales es la dualidad. Siempre se les puede explicar que esto es así aquí y allí es al revés, o de otra manera. Sorprende la facilidad que tienen de asimilarlas y cómo le gusta también disfrutar de esas pequeñas ventajas. El poder hacer algunas cosas de manera diferente al resto. Otras veces nos sorprenden ellos, tratando de arraigar costumbres locales desconocidas para nosotros. Ellos nos van guiando, nos muestran en que desean ser como el resto y en que quieren diferenciarse. Y de eso se trata criar respetuosamente. Escuchando sus deseos, sus necesidades, sus miedos.

¿Alguna tradición a la que les cuesta renunciar? Y ¿alguna tradición local que les cuesta asimilar y transmitirles a sus hijos?

Las odiosas comparaciones

Mis hijos son física y emocionalmente polos opuestos. No pueden ser más diferentes.  Ni más parecidos. No voy a nombrar ni sus diferencias ni sus similitudes por el simple hecho de que:

1) no viene al caso 

2) estaría haciendo exactamente aquello que tanto me molesta: las comparaciones entre hermanos.

Desde que soy madre de dos niños, me doy cuenta de la necesidad que tenemos los seres humanos de hacer comparaciones constantemente, especialmente entre hermanos. Es un tema del cual estoy pendiente y que me ha ocasionado algún que otro disgusto en este último tiempo. Quizás por esa razón hoy me levanté decidida a escribir al respecto.

Recuerdo que en el cole
mi hermana Florencia, la más pequeña, odiaba que le toquen los mismos profesores que habíamos tenido nosotras (mi hermana mediana y yo) años anteriores porque  significaba que vendrían acompañados de comentarios y prejuicios unidos a una comparación. Comparaciones al azar, comparaciones adredes, comparaciones insignificantes, comparaciones en fin.  El resultado era siempre el mismo, decepción, desmotivación, frustración. Quiero suponer que la mayoría de esas comparaciónes fueron emitidas sin ningún prejuicio, sin ninguna mala intención, sin reflexión. Pero el daño, estaba hecho. 

Mis hermanas y yo (hace muchos años ya)

Recuerdo también mi primer clase de Educación Cívica en tercer año cuando mi profesora (con quien mantengo una de las amistades más bonitas en tiempo y distancia, a pesar de la diferencia de edad que existe entre nosotras) nos dijo: El Hombre es ÚNICO e IRREPETIBLE.  Somos unicos e irrepetibles.  Entonces si lo somos, y lo sabemos (lo cual es peor aún),  ¿porqué nos empecinamos en comparar (nos)? Supongo (o al menos quiero suponer) que son  inseguridades propias,  temores propios y la necesidad de reafirmación sobre algún aspecto. Pero que son totalmente redundantes, superfluos. Que no suman, que no sirven.

Comentarios del tipo:
Mirá que bien baila tu amiga, ¿porqué no lo intentas vos también?
Mirá Juan, que bien dibuja Manuel.
Que bien lo hace tu amigo, ¿porqué no aprendes de él?
Los niños de tu edad ya pueden bucear, ¿vos no?
Tu hermana a tu edad ya lo hacía.
Qué lastima que no sacaste la simpatía de tu abuela, ni la de tu tía.

O peor aún:
Tenés el cuerpo de la familia de tu madre, tanta cadera, tan poco pecho.
Esos rasgos dicen mucho de tu origen y tu mezcla. 

Puedo citar miles de ejemplos
los escucho a diario, y como a la mayoría de ustedes, los viví y padecí en carne propia. Sé de sus estragos, de su daño y sus heridas. Pero cuando se trata de mis hijos, entonces, soy una leona. Se asoman mis dientes, mis garras y mi melena. Y no saben de que manera.

Seguramente a más de una al leer estos ejemplos se vieron reflejadas, por  haber sido las emisoras o receptoras de ellos. También yo, me escuché diciendo varias de dichas frases. Y estoy avergonzada.

No existen dos Anas en el mundo, ni existirán. Ni hay dos Malenas, ni dos Matteos, ni dos Mitjas, ni dos Cecilias, ni dos Florencias. Somos diferentes, a todos. Somos únicos, como nadie.

Compararnos y generalizar es un absurdo. Dejemos de hacerlo. No somos consciente del daño que le ocasionamos a nuestros pequeños, que no están emocionalmente maduros para comprender y aceptar las comparaciones. Ellos son incapaces de gestionarlas, decodificarlas. Y, si alguien intenta de este modo lograr algo, les comento que son totalmente contraproducentes.

Hagamos el intento, se puede. Dejémoslas de lado!

Día de la madre

Mañana se celebra, en Suiza, Alemania, Estados Unidos y en unos cuantos otros países del mundo, el día de la madre. Un día especial para celebrar pero que también nos invita a reflexionar sobre nuestro rol en la vida de nuestros hijos, sobre nosotras, mujeres y la sociedad.

Pero quiero comenzar este post, ante todo y como corresponde, deseándole a todas esas madres ingeniosas, fuertes, leonas, conciliadoras, trabajadoras, emprendedoras, amigas, abuelas, hermanas, de todas partes del globo, un hermoso día de la madre. Un día simbólico: sí. Pero también un día de reconocimiento a la gran tarea de ser MADRE.

El hecho de que se celebre

en primavera, le otorga, desde mi punto de vista, un significado aún mas simbólico. Ya que ser madres es, dar vida, dar a luz, es florecer, es renacer. Es dar una mano, es no soltar en las dificultades, es estar presente incondicionalmente. Y por eso repito hasta el cansancio que ser madre es amar con i. I de infinitamente, incondicionalmente, instintivamente, intensamente, increíblemente. Todas estas palabras reflejan y abarcan una pequeña porción del enorme significado de la palabra MAMÁ.

Embarazada de Malena junto a mi madre Susana

Muchas noches, en las que no caigo rendida dos minutos después de apoyar la cabeza en la almohada y dejo a Mitja mirando alguna serie de Netflix solo, porque no logro mantener los ojos abiertos, bueno, en aquellas noches que no me sucede eso, reflexiono sobre mis actos, mi relación con mis hijos, me autoevalúo y llego al resultado de que termino siendo muy injusta conmigo misma. Es que las madres de mi generación (y como dice mi madre) contamos con acceso (constante) a mucha información, a veces mal interpretada, a veces no corroborada, terminamos frustrándonos cuando no hacemos al pie de la letra lo que dice el libro o blog sobre crianza, ó porque no logramos la perfección en nuestra casa como la instagramer que seguimos hace meses, ni logramos que nuestros hijos se comporten en el restaurant como los de la familia sentada al lado nuestro. De hecho, les confieso, dejé de seguir en Instagram a una mujer que tenía bajo control su familia, su casa, sus viajes, su pelo, su vestuario. Soy consciente que es su trabajo, que lo hace con mucha dedicación, vive de ello y cuenta con equipo de fotógrafos, maquilladores y niñera. Pero, inconscientemente, me creaba un estrés innecesario. Un anhelo de algo imposible, una realidad paralela. Pero sirvió para hacerme dar cuenta que mi mayor problema radica en la vara con la que me mido, con la que nos medimos. Chicas: suele estar muy alta!. Y, eso, solo nos perjudica.

Debemos ser capaces de reconocer y valorar nuestro trabajo de hormiguita, diario, criando a nuestros peques. Es por ello que quiero compartir con ustedes algunos aspectos que considero realmente importantes a tener en cuenta a la hora de juzgarnos, de medirnos, de planteos maternales.

  • Todas las madres criamos de la mejor manera que podemos y creemos. Ninguna madre perjudicará a sus hijos con intención. Dejemos de compararnos y de criticar a las otras madres que lo hacen diferente.
  • Hay madres que dan la teta, las hay también que prefieren dar la mamadera, hay madres que prefieren mezclar. Cada una tiene sus razones, no debemos tener prejuicios con quién le da el pecho a sus hijos hasta los 4 años o quien prefiere evitar la lactancia. Cada cual tiene sus razones.
  • Que hay madres que prefieren o tienen que trabajar al 100%, hay también las que prefieren no volver a trabajar, hay aquellas que solo pueden o quieren hacerlo un par de veces a la semana. Que los niños vayan todos los días a la guardería, o no vayan nunca, es una decisión personal. Y no lo olvides, CADA UNA tiene sus razones. No debemos juzgar.
  • Que un día no te sientas con ganas de tirarte al piso a jugar, no es pecado. Nos pasa a todas. A TODAS. Un día que no lo hagas, no le creará un trauma a tus hijos.
  • Que un día olvides mandarle la caja de zapatos que pidieron en el jardín, que olvides la clase de natación, la cita con el médico, nos pasa, A TODAS. Es ser madres.
  • Darles spaghetti con manteca o salchichas con pure, una vez cada tanto, no les hará mal. Todas tenemos días que no tenemos ganas de cocinar. O no tenemos el tiempo de hacerlo.
  • Que a veces te vayas a la cama mal, porque quizás ese día te pasaste con algún grito, que no tuviste la paciencia necesaria al hacer juntos una manualidad o las magdalenas. ES NORMAL. NOS PASA. A TODAS.
  • Y aunque se caiga el vaso lleno de yoghurt por tercera vez consecutiva y nos toque limpiar el piso y la mesa, aunque las manchas de la boloñesa no salga de la ropa, o que pasemos malas noches sin dormir, es parte de lo que nos toca y quejarnos al respecto con otras madres, no nos hace ser mejores o peores. Simplemente nos hace MADRES.
Mis hijos

El día que dejemos de ser injustas con nosotras mismas y con el resto de las madres, estaremos convirtiendo a la sociedad, lograremos mayor grado de empatía, solidaridad y tolerancia. Criaremos hijos más felices y con menos prejuicios. Bajaremos el grado de frustración que solemos tener cuando no cumplimos con las “¿reglas?” y “¿objetivos?” establecidos por ¿quién?. En la mayoría de los casos, por nosotras mismas.

Y para finalizar

Les comparto un trozo de un texto que llegó a mis manos hace muy poco tiempo, que no deja de darle vueltas en mi cabeza y me llevó a muchas noches de reflexión. El autor (por una breve investigación que hice en internet descubrí que su nombre es Roy Galán, espero estar en lo correcto) describe y escribe a su madre. Y esa es la parte más bonita y más interesante, porque lo hace desde su visión como hijo.

“Mi madre siempre fue algo mucho más que mi madre. (…)
Del mismo modo que lo era antes de darme a luz. (…)
Mi madre siempre mantuvo deseos que no tenían que ver conmigo.
Porque ella tuvo que ser libre primero para enseñarme a mí a ser libre con su ejemplo.
Mi madre me dio todo lo que necesité pero no todo lo que tenía.
Para algunos eso es de ser una mala madre egoísta.
Y yo lo único que sé.
Que nunca conocí a nadie.
Que se muriera.Habiendo amado tanto la vida.
Como lo hizo ella.”

Chicas, mujeres, leonas, madres: deseo que aprendamos a disfrutar de cada nuevo día siendo madres, con sus errores y sus aciertos, con sus días de poca paciencia y hormonas revolucionadas, como esos días de plenitud total. Y deseo también que no olvidemos que seguimos siendo Mujeres, al igual que antes de ser madres. No hay que relegarnos, hay que saber buscar también un tiempo para dedicárnoslos a nosotras mismas, que tan bien merecido lo tenemos. Y tengan en cuenta también que nuestros hijos se benefician cuando sus madres están bien consigo mismas, cuando disfrutan, cuando están contentas.

Descubriendo una nueva forma de vacacionar con niños

Debo confesar que tardamos más de seis años en animarnos a pasar unos días de vacaciones en un hotel familiar para niños (Kinderhotel). No un hotel regenteado por una familia, sino un hotel hecho pura y exclusivamente para familias. Donde los huéspedes más importantes son los niños, donde los niños son ¡bienvenidos!

Siempre hay una primera vez

A mediados de marzo nos dimos cuenta que en un mes era Pascua y para colmo, la precedían dos semanas de vacaciones escolares de primavera. Se nos ocurrió que podría ser una buena alternativa pasar los días festivos en familia, los cuatro solos. Pero si simplemente nos quedábamos en casa, significaba, aunque lo negáramos, hacer la famosa limpieza de primavera, pasar varias horas del día arreglando el jardín, que ya se está convirtiendo en una jungla, cocinar para Pascua, etc. Esta vez, simplemente, no teníamos ganas. Queríamos tener calidad de tiempo y tiempo de calidad en familia. Así que, yo, que tengo asignada de manera implícita la tarea de organizar vacaciones, viajes, excursiones, me puse manos a la obra. Sabía que Austria era famosa por contar con muchos hoteles para niños. Y Austria no quedaba lejos. El destino perfecto.

Kinderhotels

Días anteriores a viajar, leímos con mayor detenimiento los servicios que ofrecía el hotel que habíamos reservado (ya que cuando hice la reserva, medio apurada y demasiado cansada, ya que hago estas cosas por la noche, me concentré principalmente en los comentarios de las personas, la distancia, los alrededores y las fotos). Lo cierto es que está todo pensado y arreglado para que las personas puedan disfrutar de una estancia de lo más placentera. Y aunque no suele suceder a menudo, la realidad superó la expectativa.

Por este motivo

y después de haber esperado tanto tiempo, quiero alentar y animar a quienes tienen la posibilidad y no la han aprovechado, de que lo intenten. Les aseguro que no se van a arrepentir.

Hobelbank, junto a toda la información para las diferentes actividades que se pueden realizar.

Los destacados:

  • Apenas uno llega al hotel recibe, junto a una cálida bienvenida (y esto es algo para destacar de los austriacos, son personas amables con una gran trayectoria en el servicio y atención al cliente), la información necesaria para la estadía y un breve recorrido por las instalaciones. En primer lugar, el banco antiguo de herramientas, donde uno puede apuntarse a los diferentes cursos y actividades. Tanto para niños (cabalgatas, yoga, escuela de magia, etc) como para adultos (yoga, gimnasia localizada, excursiones, spa, etc).
  • El hotel también ofrece cochecitos (Kinderwagen) inclusive dobles para mellizos. Los hay allí de todas las marcas y para todos los gustos. Así que un gran plus: se puede viajar llevando menos equipaje.
  • Las habitaciones cuentan con todo lo necesario para que sientas que estás en casa: para los más pequeños, pañalera, cuna; jabones en forma de cocodrilo para los más mayorcitos. Batas y chinelas para todos los huéspedes de la habitación, incluídos los bebés. La sorpresa: una canasta de productos Hipp lista para ser usada con shampoo, jabón líquido y toallitas húmedas.
  • Hay una cocina abierta las 24 horas con potecitos y productos Hipp Bio para los más pequeños, frutas, cereales para las papillas, cafetera, pava eléctrica, microondas, etc.
  • Baberos a disposición en todos las áreas comunes, sanitarios preparados con cambiadores, pañales de todos los tamaños y toallitas húmedas. Es decir, se puede salir de la habitación sin tener que chequear por décima vez que lo llevas todo, para darte cuenta que te olvidas, también por décima vez, el cambiador desechable.
  • Piscina climatizadas, sauna, Bicicletas, Go-Karts, e-bikes a disposición para su uso. Parque con juegos, caballerizas, clases de golf, de magia, teatro y cine.
  • También existe el famoso “Kids Club” del cual algunos padres aprovechan al máximo.
  • Las cenas son buffet para los niños y a la carta para los adultos. Helado, bebidas y frutas a toda hora.

Aclaración: Hice varias averiguaciones al respecto y la mayoría de los “Kinderhotels” de Austria, Alemania e Italia cuentan con estos estándares y ofrecen los mismos servicios o similares. Para información más precisa https://www.kinderhotels.com

En nuestro caso

aprovechamos al máximo las diferente alternativas de recreación. Hicimos cada día una excursión diferente en bicicleta o en carrito a pedal para cuatro. Fue el destacado de nuestra familia y cada uno de nosotros encontró en esta alternativa una manera de divertirse de manera diferente. La piscina climatizada fue otro “destacado”, donde Malena y Matteo disfrutaron con locura…y nosotros también 🙂

Nuestra actividad familiar preferida

En la medida justa

Estuvimos cuatro días y tres noches. Para nosotros, el número exacto. Al menos para nosotros, que somos más de las vacaciones en una casa, sin horarios ni rutinas. Valoramos la flexibilidad de alternar diferentes actividades de acuerdo a nuestras ganas y nuestro estado. Por lo que no estamos muy acostumbrados a pasar grandes periodos de tiempo en hoteles (exceptuando viajes a ciudades grandes, viajes relámpagos, etc). Hago esta aclaración para que entiendan cuándo digo que la cantidad de días fue perfecta para nosotros. Normalmente, la mayoría de los huéspedes se alojan una semana entera y disfrutan así de todas las actividades que se pueden desarrollar durante la semana. En nuestro caso, Matteo no tuvo la oportunidad de hacer el curso de magia ya que era el día miércoles.

Mi falta de conocimiento y experiencia en estos hoteles

fueron el causante de nuestra demora en visitarlos. Mi gran error fue confundir esta clase de hoteles con los típicos all-inclusive de cualquier parte del mundo, donde la cantidad de huéspedes se cuenta en centenas, donde se necesita también una buena dosis de paciencia.

Poder descansar y disfrutar en familia en un lugar donde las familias, en especial, las familias con niños pequeños son bienvenidas, es excepcional. Principalmente en nuestros días y en nuestras latitudes. Comer sin estar sufriendo en caso del que el niño grite, revolee el plato o manche el mantel es maravilloso. Los padres se quitan una gran presión de encima y los niños lo disfrutan. Para mí, la ecuación perfecta que volveremos a tener en cuenta para algún próximo puente o festivo.

¿Han visitado ya un Kinderhotel? ¿Existe esta alternativa en sus países? ¿Cuáles fueron sus experiencias?

El bosque, los niños y ¿un mal común?

Durante la época de vacaciones escolares suizas, que son muchas repartidas en el año (oscilando entre cinco y seis períodos) tanto escuelas, iglesias, clubes y entidades privadas, ofrecen a los niños infinidad de posibilidades de participar de actividades diarias, campamentos, viajes y excursiones. Los hay de baile, música, deportes, idiomas, etc. Generalmente comienzan en el último año de jardín y continúan durante la primaria y secundaria. A medida que los niños crecen, en lugar de ser actividades diarias, son semanales y generalmente a unos cuantos kilometros de casa. Suelen ser accesibles monetariamente para que puedan participar aquellos niños que no puedan irse de viaje.

En estas vacaciones nos quedamos en casa

Hace unas semanas, mientras intentaba conciliar y compatibilizar las vacaciones de primavera escolares (dos semanas y media) con el cuidado de los nenes, surgió la posibilidad de que Matteo asista a un grupo de “bosque” durante tres días. Esto quiere decir, pasar varias horas al día en el bosque, investigando, jugando, aprendiendo.

El bosque, su lugar en el mundo

Matteo es un niño super creativo, con una imaginación a toda máquina, que encuentra en la naturaleza las herramientras que le permiten volar con sus pensamientos, donde puede crear, investigar, buscar, observar, aprender de manera constante. Es por ello que un campamento en el bosque era una gran alternativa para sus vacaciones. Por supuesto, antes de apuntarlo, lo consultamos con él. Muchas veces nuestras “super ideas” no son siempre bien recibidas, ni con el interés que creíamos que podría llegar a tener. Pero en este caso, el interés estaba y las ganas también. Un buen mix.

El problema no es el bosque, son sus habitantes

O al menos, algunos de ellos. O mejor dicho aún, las famosas y odiadas “garrapatas”o denominadas en alemán como “Zecken”. A quien me lea desde el Hemisferio Sur y este pensando cómo soy capaz de temer a una garrapata, quizás cuando acaben de leer el texto terminen temiéndoles también, o al menos, no me considerarán una exagerada. Aquí les dejo un breve relato sobre la “pesadilla” suiza que nos azota cada verano boreal.

Esos minúsculos arácnidos al que tanto le tememos

Las garrapatas, en especial, las de este área geográfica (Alemania, Suiza, Austria) no solo atacan a los animales, sino también a las personas. Hasta ese punto bien. El problema radica en que son transmisoras de enfermedades, que pueden, en casos excepcionales, ser mortales. Entre ellas, la meningo-encefalitis (siglas FSME en alemán) para la cual existe una vacuna, que son tres dosis y que debe renovarse cada 3-5 años. Asimismo son también transmisoras de la enfermedad de Lyme, conocida como Borroliose, para la cual no existe vacuna y se debe llevar a cabo un tratamiento con antibióticos. Las consecuencias de esta enfermedad en caso de ser fuerte y de no ser tratada son terribles.

El riesgo de que te pique

una garrapata en esta zona no es alto, es altísimo. Vivimos en lo que llaman “zona de riesgo alto” y basicamente abarca la mayor parte del país. Habitan en pastos altos (hasta metro y medio) y generalmente están al acecho desde marzo hasta noviembre. Les gusta vivir en zonas húmedas, por lo que los bosques son su lugar en el mundo. El de los niños, también.

Y como no podia ser de otra manera


Hace dos veranos, un amiguito de la guardería tuvo la gran idea de celebrar su cumpleaños en el bosque. Para mi, una pesadilla, para Matteo y el resto de los niños, el mejor plan. Como tan mala madre tampoco soy, dejé de lado mis miedos, le apliqué el spray anti garrapatas de pies a cabeza y por las dudas, de cabeza a pies y lo dejé ir. Nosotros también estábamos invitados, por lo que me permitía cada media hora, disimuladamente (quizás ¿no tanto?) chequear la situación, entiéndase como, revisar detrás de las orejas, de las rodillas, axilas, etc. Todo parecía ir marchando de maravilla. Pero, dos sucesos cambiaron el rumbo. Uno, error exclusivamente mío. Era pleno verano, principio de agosto, aproximadamente 35 grados a la sombra. Me negué a vestirlo con pantalón largo y camiseta manga larga (que es como se recomienda mantener a esos bichos alejados de uno). Segundo suceso: veinte minutos antes de que finalice el cumpleaños, se armó la búsqueda del tesoro y no se les ocurrió mejor idea que colgar el tesoro de un árbol, en el medio de los pastizales. Se los resumo: treinta minutos después, en casa, desnudó y listo para ser examinado, dos garrapatas, una subiendo por su pierna y la segunda que ya había cumplido con su objetivo. Estado actualizado en ese momento: Yo con ataque de pánico, Matteo llorando (probablemente por verme a mi histérica) y Mitja, con tranquilidad y pulso de acero, pinza de garrapatas en mano (si, existen unas pinzas especiales para tal fin) logró sacarla sin cortarle la cabeza (muy importante). Marcamos la zona de picadura con un círculo para observarla en las próximas semanas (en caso de que se forme un círculo que crece a medida que pasan los días hay que llevarlo al médico para que le receten el antibiótico adecuado). Pero como hay que intentar encontrarle el lado positivo de las cosas puedo decir que: *Pude ver na garrapata en vivo y directo (son repulsivas, pero mínimas mientras no hayan succionado demasiada sangre) *Aprendí como sacarlas (aunque rezo que no me toque nunca jamás hacerlo – por suerte mi vecina es enfermera) *Lo mejor de todo: no era transmisora de ninguna enfermedad. De todos modos para que trasmita la enfermedad de Lyme precisa estar bajo la dermis entre diez y trece horas. Por ello, es de mucha importancia revisar a los niños cuanto antes. Nuevo estado: Invictos!

Retomando el tema

Por eso, ante la posibilidad de mandar a Matteo al bosque tres días voluntariamente, me surgieron varias dudas. Por un lado, Matteo va con su jardín una vez por mes al bosque, en los llamados Waldtage. Por otro lado, la llamada e invitación de mi amiga me colocó entre la espada y la pared. Por un lado quería decir, no, ni loca lo expongo a las garrapatas voluntariamente- por otro lado, era consciente que estaba siendo muy egoísta. Esa noche, al hablarlo con Mitja, me dijo; si fuera por mí, tampoco lo mandaría voluntariamente, pero vivimos acá y es nuestra realidad, no podemos prohibirle todas esas aventuras que solo se tienen de chicos en la naturaleza. Yo crecí entre garrapatas y bosques y son mis mejores recuerdos. Esas fueron sus palabras. No había mucho más que agregar.

Verlo tan feliz

preparando su mochila para llenarla de momentos y descubrimientos fueron una caricia al alma. Me sirvieron para darme cuenta que estaba haciendo lo correcto. Su cara al volver, con su palo tallado en forma de lanza y el orgullo de haber podido usar su propia Victorinox (si les interesa les voy a contar en Instagram un poco más sobre el uso de navajas y los niños aquí) no tienen descripción, me faltan las palabras. Ayer cuando lo fui a buscar me dijo, mami después de las vacaciones de verano hay otro curso, ¿me anotas? Por lo que la historia continuará. Estado actual: llevamos dos días de bosque y estamos libres de esos arácnidos espantosos.

Y a ustedes, las madres argentinas, latinas-suizo/alemanas, ¿les tienen también tanto pánico a las garrapatas como yo?