Reciclando muebles

Siempre me gustó decorar y re decorar, cambiar y montar y desmontar muebles. Me gusta ir cambiando el aspecto del lugar donde vivo. Me gusta otorgarle una nueva mirada, una nueva personalidad. Mis muebles sufren mi variedad en los gustos, las tendencias, mis búsquedas en Pinterest y por supuesto, padecen también mis cambios hormonales. Creo que mi familia también, pero de eso no vamos a hablar ahora.

Shabby Chic

Hace un par de años hice un curso de Shabby Chic, donde aprendí a darle ese toque romántico a los muebles viejos. Mi primer reciclado fue un baúl viejo que compré en un Brocki (una casa de compra venta de segunda mano que tiene sucursales en toda Suiza). Cuando me presenté al curso recuerdo a la perfección la cara de la profesora. No hacía falta que dijiese nada, su mirada lo decía todo. No me molestó, yo estaba convencida que era exactamente ese mueble el que quería pintar. El curso duró todo el día, desde las nueve de la mañana de un sábado hasta las seis de la tarde. Eramos cuatro personas, algunas trabajando en muebles pequeños, mi amiga en una cómoda enorme y yo tan feliz con mi baúl. Fue mi primer reciclado, mi primer Shabby Chic y la verdad que el resultado superó mi expectativa (pero por sobre todo la de la profesora que no paraba de decirme de lo sorprendida que estaba). Desde ese día ocupa un lugar muy importante en la entrada de casa, es donde guardamos todos los zapatos (y son muchos, teniendo una hermana que los hace). Son ya varias las visitas que me preguntan donde lo compré (y pocos se creen que lo hice yo)

Ikea Hacks

Y ni les cuento desde que descubrí todas las posibilidades de “hackear” los muebles de Ikea. En la mayoría de los casos, quedan irreconocibles. Uno de los grandes hackeados de Ikea son sus cocinas Duktig. https://www.ikea.com/ch/de/catalog/products/60319972/?_ga=2.90216154.1319271447.1559812647-630675617.1558358453 Como nos habíamos propuesto reciclarle una de estas cocinas a Malena y el día anterior a enterarme que estaba embarazada de ella había vendido la cocina de Matteo, nos tocó comprarla de nuevo.

Como nombré anteriormente, Pinterest (www.pinterest.com) es mi fuente de inspiración (y la de tantas personas más). Admiro la creatividad (sin límites) y las manos talentosas. No pertenezco a ninguno de estos grupos. Siempre fuí bastante mala con las manualidades (en parte por mi poca paciencia). Pero tengo un marido que cuenta con ambas cualidades. Somos un buen equipo. Yo busco las ideas, consigo los materiales y pinto. Del resto se ocupa él. Desde hace una semana que estamos trabajando en nuestros ratos libres en este proyecto (que lo precederá hacer nuestras propias baldosas para nuestra terraza con motivos, idea que por supuesto no es mía). Aún queda por terminar pero les comparto como va quedando.

Las terminaciones doradas las hicimos con un Spray. No lo recomiendo, se salta.

La pintura que siempre usamos para pintar los muebles de los chicos es de Oecoplan (www.bauundhobby.ch). Otro ejemplo:

Esta estantería era un viejo aparador de cocina, hoy una mini biblioteca.

¿Son de reciclar muebles? ¿Les gusta?

Como organizarnos sin desesperar

Nos pasa a todos. A todos los padres que trabajan. Alguien enferma y debemos, muchas veces en cuestión de minutos, organizar el cuidado de los niños (y en caso de haber mascotas, también). Y hacer esto, sin desesperar, es, a veces, un gran reto.

Hoy ha pasado de nuevo

Lo que nos pasa al menos dos o tres veces por año, pero qué digo, dos o tres veces por estación. Alguien enferma, hay que ir a trabajar (y como suele suceder, mi marido y yo ya tenemos reuniones super importantes, de esos que creemos que no podemos estar ausentes bajo ningún punto de vista) y dentro mío me sucede siempre lo mismo: me convierto en un manojo de nervios (aunque intento recordar a mi profesora de yoga diciendo que hay que mantener la calma) mi cerebro se pone en modo alerta total, se prenden las primeras alarmas de que hay que hacer algo urgente, recibo el kick de adrenalina pura necesario y comienzo a organizar y acomodar (como si del Tetris se tratara) de manera express el día y el cuidado de los niños. Esto, suele suceder seguido, ya nos estamos acostumbrando.

Hoy es un poco diferente…

Pero lo que ha pasado hoy corresponde a mucha mala suerte. La Tagesmutter (que significa madre de día, para las que no viven en un país germano parlante y que ya les contaré quién es en otra entrada) y la niñera (que no es lo mismo) cayeron enfermas el mismo día y me avisaron con media hora de diferencia entre ellas.

¿Pero cómo organizarnos hacerlo sin desesperar?

Hago un repaso mental de quienes tienen el viernes libre con disponibilidad horaria, y claro, que se animen a quedarse toda la tarde con un nene de seis años (lo de su hermana de uno está solucionado, va a la guardería todo el día).  Elimino de un plumazo al menos 3 candidatos. Y por supuesto ni se me ocurre pensar en mis padres y hermanas, que viven a 13.000 kilómetros.  A ellos los dejo para el consuelo telefónico.

Manos a la obra

Llamo a mi amiga, pero mañana cuida de otro niño. Pienso en los abuelos, pero acaban de mandarme un WhatsApp contándome de lo bien que la están pasando en Nairobi con 28 grados (mientras que nosotros aquí bajo un cielo gris, que no para de llover hace una semana) por lo tanto, también descartados. Mi vecina trabaja.

Cuando no hay otra opción…

Sin más remedio llamo a mi marido, quien mañana tiene una reunión impostergable (y debo admitir que las ultimas tres veces se quedó él en casas). Y  como quien no quiere la cosa, me veo mandándole un mensaje a mi jefe y preguntándole si es posible que mañana haga Home Office. Y mientras lo escribo ya estoy repasando mentalmente las pelis y actividades de entretenimiento tendré listas para que mañana Matteo (y yo) pasemos bien la tarde. Después de seguir las instrucciones de mi jefe sobre los programas que debo instalar en mi computadora, estoy lista para comenzar mi primer dia de Home Office en esta nueva empresa.

Un detalle no pequeño

Olvidé comentarles que justo dos días antes tuve una reunión con mi jefe para cerrar el periodo de prueba (si, llevo tres meses trabajando en esta empresa). Es decir, no voy a ir a trabajar en primer día de trabajadora oficial fija indefinida.

Pero es cuando recuerdo

Que no soy la única, esto les pasa a todos los padres que trabajan. Que es parte de ser padres trabajadores, que se trata de conciliar, de intentarlo. Que estamos todos en la misma barca, remándola.  Sí, a veces sirve pensar así.